jueves, 13 de marzo del 2008 a las 23:30
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Me han preguntado frecuentemente si sería capaz de describir la experiencia de educar a un niño con una incapacidad para así tratar de ayudar a gente que no ha compartido esa experiencia única a entenderla mejor, para imaginar como se sentirían. Es poco más o menos así ...
Cuando vas a tener un bebé, es como si estuvieras planificando unas vacaciones fabulosas a Italia. Te compras un montón de guías y haces unos planes maravillosos para esas vacaciones. El Coliseo, el David de Miguel Ángel y las góndolas de Venecia. Tienes que aprender incluso algunas frases prácticas en Italiano.
Es todo muy, muy excitante.
Después de meses de anticipada avidez, llega finalmente el día. Haces las maletas y te vas. Varias horas más tarde el avión aterriza. El asistente de vuelo entra y te dice, "Bienvenida a Holanda."
¿A Holanda?, ¿Ha dicho Ud. Holanda? ¿Qué quiere decir Ud. con Holanda? ¡Yo firmé para ir a Italia! "Se supone que yo debería de estar en Italia. Toda mi vida he soñado con ir a Italia."
"Pero ha habido un cambio en el plan de vuelo. Ellos aterrizaron en Holanda y aquí se tiene usted que quedar."
Lo importante es que ellos no te han llevado a un lugar horroroso, repugnante, asqueroso, lleno de pestilencia, hambre y enfermedad. Es simplemente un lugar diferente.
Entonces tienes que salir y comprar nuevas guías. Deberás de aprender un lenguaje completamente nuevo.
Y encontrarás un grupo de gente nueva a la que nunca habrías conocido.
Es simplemente un lugar diferente. Es un lugar más tranquilo que Italia, menos impactante que Italia. Pero después que hayas estado allí algún tiempo y que vuelvas a coger aire, mirarás alrededor y empezarás a notar que Holanda tiene molinos, Holanda tiene tulipanes y Holanda tiene incluso Rembrandts.
Pero todo el mundo que tú conoces está muy ocupado yendo y viniendo a Italia y ellos solo saben fanfarronear sobre el tiempo maravilloso que han pasado allí. Y para el resto de tu vida, tú dirás, "Sí, eso es también lo que se supone que me debería de haber pasado a mí." "Eso es al menos lo que yo había planeado."
Y ese dolor nunca se te pasará, siempre, siempre estará contigo, porque la pérdida de ese sueño es una pérdida muy importante.
Pero si te pasas la vida lamentándote del hecho de no haber ido a Italia, puede que nunca te sientas liberada para disfrutar de las cosas especiales y adorables que hay en Holanda.
Emily de Perla Kingsley
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